“Todo lo hice de corazón”. Diego repite esa frase cuando explica por qué tomó una decisión que sorprendió a sus empleados: cerrar su supermercado y llevarlos a todos a la despedida de Lionel Messi de la Selección argentina en el estadio Monumental. Para él, no se trataba solamente de ir a ver un partido. Era la oportunidad de compartir con las personas que lo acompañan desde hace años un momento que, como el propio homenaje a Leo, no se iba a repetir.
Detrás del gesto hay una historia de inmigración, esfuerzo, fútbol y pertenencia. Diego se llama en realidad You Zhihuang, nació en China en 1981 y llegó a la Argentina a fines de 1999. Tenía 18 años, no hablaba español y conocía muy poco sobre el país que se convertiría en su hogar.
Hoy, más de dos décadas después, vive en Tapalqué, en el interior bonaerense, tiene una familia argentina y es un hincha de River que encuentra en Messi un motivo de unión para todo el país.
“Quise cumplir el sueño de todos los empleados. Cumplí muchos sueños. La vida es una sola y la despedida de Leo es una sola vez”, contó en diálogo con TN.
En su negocio trabajan argentinos, peruanos y brasileños. (Video: soyasiatapalque/Instagram)
La sorpresa que preparó para sus ocho empleados
La idea nació cuando se enteró de que Messi iba a despedirse de la Selección en el Monumental. Diego había soñado durante mucho tiempo con viajar a un Mundial, pero nunca había podido concretarlo. Cuando apareció la posibilidad de presenciar el último partido de Leo en la Argentina, sintió que no podía dejar pasar esa oportunidad. Y no quiso vivirla solo.
“Voy a llevar a toda mi gente para ver a mi ídolo. ¿A qué argentino no le gusta Messi?”, recordó sobre el pensamiento que lo impulsó a organizar el viaje.
Diego tiene ocho empleados en su supermercado y quería que todos pudieran estar en la cancha. Para conseguir las entradas recurrió a un amigo que lo ayudó con la compra. También organizó el traslado en una combi para que el grupo pudiera recorrer en conjunto los 273 kilómetros que separan a Tapalqué de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La parte más difícil fue guardar el secreto. Diego estaba ansioso y nervioso, pero decidió contarles la sorpresa cuando ya tenía todo encaminado. Según relató, les avisó el lunes de la semana anterior y les explicó que al día siguiente iban a trabajar un rato y después saldrían rumbo al estadio.
Al principio, sus trabajadores no le creyeron. “Pensaron que yo estaba jodiendo. Les decía: ‘No, en serio, nos vamos todos’. Y estaban muy contentos”, recordó.


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